Reto Kia Soul EV

Es uno de los vehículos eléctricos más prometedores del momento. Sus 275 kg de sofisticadas baterías de polímero de litio encierran 27 kWh de energía con la que el Soul EV podría recorrer, en teoría, 212 km con una única recarga… Salvo que pase por nuestras manos como ya lo hiciera el Zoe de Renault, con el que logramos circular 263,7 km sin parar, marca que el Soul EV acaba de superar.

 

Inconformistas, nos gusta buscarle tres pies al gato, ver la otra cara de la moneda y buscar un punto de vista diferente en cada análisis y prueba. Y en el caso de los nuevos eléctricos que van llegando al mercado, el interés para quien pretende meter en casa en vehículo con esta tecnología no es otro que la cantidad real de kilómetros que se pueden hacer con él. Y ese es, ni más ni más ni menos, el epicentro de este reportaje ya convertido en reto.

 

Porque no te niego que, aunque el primer propósito con el que iniciamos la prueba era conseguir, como poco, superar la autonomía real, el verdadero objetivo no era otro que superar los registros que ya habíamos logrado con el Renault Zoe —aquí va el enlace,  al que ya pusimos contra las cuerdas estirando su energía nada menos que un 25 por ciento sobre las cifras declaradas por el fabricante. Eso sí, estamos ahora ante un coche más grande, ancho y pesado, más potente y con más kilos de batería aunque, también es cierto, capaces de almacenar más y mejor energía a base de celdas de polímero de litio, con una densidad energética prácticamente el doble que las normales de litio.

Como siempre, nada de pruebas de laboratorio, condiciones especiales ni circuito cerrado. Así que, al igual que el Zoe, el Kia Soul EV también se sometió al mismo bucle en Madrid abierto al tráfico, por tanto, bajo unas condiciones de circulación reales y a velocidad en la que pasar absolutamente de incógnito en el tráfico real.

 

Primeros números. O primeras horas de uso, primer día completo y primera carga agotada antes de cargar pilas de nuevo para comenzar una jornada cargada de incertidumbres. Y no parece fácil, la calidad con la que rueda este Soul no es gratuita, su aislamiento y refinamiento digno de BMW i3 se cobra un buen puñado de kilos con los que conseguir semejante tratamiento y y agrado de marcha. Y si rebuscas los recorridos guardados en el histórico del ordenador de viaje no encuentras cifras alentadoras. Con una sencilla regla de tres nos podemos situar: manteniendo el consumo medio del Soul en cifras no superiores a los 12,5 kW/100 km podríamos alcanzar la autonomía real; para superar los 260 km hay que reducir el gasto energético por debajo de los 10 kWh/100 km, pero el 90 por ciento de los registros que reflejaba el ordenador estaban por encima de los 16 kWh/100 km.

 

Aunque el frío es uno de los grandes “virus” para un eléctrico, el Soul EV lo combate mediante un estabilizador de temperatura de sus baterías durante la carga. También huimos de las primeras horas del día para ponernos en marcha una vez que, al menos, fuera el sol quien logra calentar el habitáculo, porque obviamente circulamos con todos los consumibles prescindibles desconectados, climatización incluida. Nos pusimos en ruta con 130 km de autonomía teórica, una temperatura exterior de 11 grados y un ritmo con el que, como mínimo, cubrir 50 km cada hora, velocidades a las que el refinado Soul puede hacer que te sientas lento, aunque sus 29 mkg de par y 81 kw de potencia garantizan una capacidad de reflejos digna de elogios como lo demuestran unas cifras de adelantamiento no ya mejores que el Zoe de Renault, sino que el rapidísimo Leaf de Nissan.

 

Por el momento sólo había que ir acumulando kilómetros con la mayor suavidad y anticipación posible hasta poder tener una panorámica más real de la situación y estimar hasta dónde podría llevarnos sus reservas energéticas. Es cierto que en tan meticulosas condiciones de circulación y conducción, el Soul no te deja bajar la guardia: es tal su intensidad de retención cuando levantas el pedal del acelerador que te exige constante presión sobre él incluso en esas zonas de favorable trazado, las que con un coche normal haces a vela y aprovechas para estirar algún que otro músculo. Como contrapartida, apoyándote del modo B del cambio de marchas  con mayor efecto regenerativo y por tanto con mayor retención aún, y cogiendo bien las distancias, apenas necesitarás usar el pedal de freno salvo ante una emergencia o la fase final de detención.

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